¿Qué pasó?
En un mitin de campaña el 7 de junio de 2025, el senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay fue atacado en el Parque El Golfito, en el barrio Modelia de Bogotá. Recibió disparos en la cabeza y en una pierna, realizados por un menor de 15 años. Falleció el 11 de agosto tras dos meses de convalecencia.La condena judicial:
El joven, imputado por tentativa de homicidio y porte ilegal de armas, aceptó voluntariamente los cargos y recibió la máxima pena prevista para menores: siete años de privación de libertad en un centro especializado bajo el sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes.Su situación actual:
Por motivos de seguridad, permanece de manera temporal en una zona protegida del búnker de la Fiscalía en Bogotá, bajo vigilancia y cuidados especiales del ICBF, mientras se define su traslado permanente a un centro para adolescentes.
El eslabón que desvela una red criminal
Investigación y colaboración:
Fue uno de los primeros en negociar con la Fiscalía, aportando datos clave que derivaron en la captura de otros presuntos implicados, como alias “El Costeño” y “Gabriela”.Trasfondo del crimen:
La Fiscalía lo considera un atentado político. Se rastreó el arma—una Glock 9 mm comprada en Arizona en 2020—y se monitorizaron los movimientos del agresor mediante más de 1.000 videos y comunicaciones extraídas de su celular. El envío de mensajes como “fue el man de la olla…” durante su detención sugiere redes locales vinculadas al crimen organizado.
El efecto en la política colombiana
Repercusiones nacionales:
El asesinato de Uribe Turbay, heredero político y símbolo emergente de la derecha opositora, causó conmoción nacional. Figuras como el expresidente Álvaro Uribe, el presidente Gustavo Petro y demás actores políticos condenaron el acto.Polarización intensificada:
El asesinato avivó viejos traumas de violencia política y ha sido usado como bandera de campaña por sectores uribistas, que evocan al fallecido como mártir, exigiendo justicia y fortaleza en seguridad.Legado y narrativas electorales:
Tras su muerte, Miguel Uribe Londoño, su padre, fue postulado como reemplazo para su precandidatura, apuntalando una estrategia que busca capitalizar el dolor colectivo y unir a la derecha en torno a la figura de su hijo.
Conclusión: a tres frentes
Juicio penal con enfoque social: el menor recibe pena con enfoque de resocialización, no solo punitivo, lo que abre debates sobre la justicia juvenil y su efectividad.
Desmantelamiento parcial de una red criminal: mediante su cooperación, se desarticuló parte de la cadena criminal detrás del magnicidio.
Impacto político y emocional: el país revive una herida de violencia política crónica justo en un ciclo electoral. El símbolo Uribe sigue vivo, encarnando la lucha legada y la memoria dolorosa.